
“No cabe duda de que fotear con chicas no es lo mismo que cuando estoy trabajando con tíos. La mayoría de la chicas no tienen la seguridad y cojones de darlo todo cuando se encuentran con algo tocho o que nunca hayan probado antes, pero siempre es diferente cuando disparo y rulo con Annie. Este año fue su primera temporada en Alaska, y os digo que no fue ningún picnic. Las montañas en Alaska son grandes, empinadas, asustadoras y peligrosas. Ah, ¿y os he mencionado que son peligrosas? Puedes tranquilamente matarte si no tienes la capacidad y conocimiento para estar allí. Annie lo dió todo y notarás en las fotos de esta entrevista que ella estaba muy cómoda en su elemento. Sin duda, Annie está elevando el freestyle femenino en el backcountry a un nivel jamás visto, ¡y me muero de ganas para ver lo que va a sacar esta temporada!”
OLI GAGNON
Hola, Annie. Preséntate a nuestros lectores.
Soy Annie Boulanger. Vengo de Montreal (Canadá), pero hace ya 10 años que me instalé en Whistler en busca de un sueño: convertirme en una pro snowboarder. Ha sido un viaje con muchos altibajos, pero ahora mismo estoy viviendo mi sueño, estoy encantada de la vida e intento disfrutar lo mejor que puedo de mi situación actual. Como mujer, he tenido que luchar mucho para llegar hasta aquí (a veces parece que las batallas nunca acaban…), pero no me desanimo y siempre lo hago lo mejor que puedo. Ahora mismo mi vida es así…
Quiero empezar diciendo que tu parte en la nueva película de Absinthe es la mejor sección de una rider femenina que he visto en mi vida, ¡enhorabuena! ¿Cómo te sientes personalmente por lo que respecta a tu temporada del año pasado?
¡Gracias! Estoy muy contenta con mi parte en la película. Fue genial filmar con aquella crew. Todo lo que puedo decir es que lo hice lo mejor que pude con las condiciones que teníamos y todas las nuevas experiencias que viví. Pasé algunos momentos espantosos, pues era mi primera vez en Alaska. Me encantó la experiencia, pero cuando veo mis tomas quiero progresar y tener la oportunidad de hacerlo mejor.
Háblanos de tu trayectoria en el snowboard. ¿Cómo has llegado hasta dónde estás ahora?
Me marché a Whistler con 18 años. Por aquel entonces competía en eventos de pipe y slopestyle, y decidí trasladarme a Whistler pensando que allí andaría todos los días en el mejor park y el mejor pipe, y así podría ganar las competiciones más importantes. Pero allí la nieve cae sin parar, de manera que no podía darle al park, porque estaba siempre enterrado bajo el polvo. No me apetecía hacer freeriding, así que me desplazaba hasta
Mammoth para andar en su park… Tras varios años compitiendo y cosechando algunos buenos resultados (he ganado en dos ocasiones el US Open), decidí que, en vez de estar viajando aquí y allá para andar en parks y participar en competiciones que me daban asco, prefería quedarme en casa y aprender a hacer freeride como los chicos a los que admiraba. Lo que pasa es que resulta más fácil decirlo que hacerlo, sobre todo porque nadie quería acompañarme con la moto de nieve en el backcountry. Por suerte, tuve la oportunidad de ir con unos buenos amigos, y desde entonces cojo mi moto siempre que puedo.
Has tenido un par de lesiones bastante serias. Háblanos un poco de ellas.
Sí, justo cuando empezaba a ir bien en las competis y tenía a mis sponsors encantados conmigo, de las últimas cuatro temporadas he pasado dos tirada en el sofá: primero, debido a una rodilla petada; dos años después, me fastidié el talón hasta tal punto que, literalmente, no pude caminar durante casi 5 meses. Esta última lesión tardó mucho tiempo en curarse, pues siempre que creía que ya estaba recuperada volvía a hacerme daño. Tuve que pararlo absolutamente todo, pues al final, aunque planches un truco, no puedes evitar caer sobre tu talón. Fue entonces cuando me compré una moto y aprendí a andar con ella en el backcountry de Whistler.
¿Qué te resultó más difícil: recuperarte físicamente de tus lesiones o recuperarte mentalmte?
Bueno, recuperar la parte física cuesta mucho; hace falta mucha dedicación por tu parte, pero solo tienes que seguir las instrucciones de tu médico. El verdadero desafío es la parte mental, pues nadie te puede preparar para una lesión. Nadie te puede explicar cuáles serán tus miedos cuando vuelvas a calzar una tabla y cómo lidiar con ellos. Es en ese punto donde la gente acostumbra a fracasar y vuelve a hacerse daño. Las lesiones son una parte importante del juego, y creo que muchas de ellas sirven como lección; así, es posible salir de una lesión con mucha más fuerza que antes, tanto física como mentalmente. Las lesiones han sido parte de mi aprendizaje, son parte de quien soy a día de hoy y me han enseñado cómo funciona la vida, incluso fuera del snowboard. El mayor miedo que puedes tener cuando vuelves de una lesión de rodilla es petarla de nuevo. Tienes que superar ese miedo y liberarte de los pensamientos negativos; de lo contrario, esos malos pensamientos se convierten en tu realidad.

Como la mayoría de las riders femeninas, apareciste por primera vez en la escena como contest rider; de hecho, lograste muy buenos resultados. Hoy, sin embargo, sueles pasar la mayor parte de tu tiempo en el backcountry. ¿Cuál ha sido el motivo de este cambio?
Vivir en una meca del backcountry como Whistler ha abierto mis ojos a un mundo más allá del park y el pipe.
¿Cuál es la lección más dura que has aprendido en el backcountry?
Es difícil elegir solo una. Cada día que pasamos en Alaska fue duro y complicado. Simplemente hay demasiada información que asimilar a la vez. Supongo que con la hostia guapa que me pego en la peli he aprendido a tomarme el tiempo necesario para valorar bien mi línea, y a no hacer mucho caso de lo que dicen los chicos; muchas veces una línea puede parecer fácil para ellos, pero yo necesito más tiempo para preparármela. En este caso, en concreto, debería haber revisado mejor las condiciones de la nieve. No sabíamos que la línea que elegí estaba cubierta de powder cocido por el sol: resultó que agarró mi nose y me fui rodando monte abajo. No lo podría haber hecho peor, y encima podría haberme hecho mucho daño con las rocas que había más abajo.
Mucha gente ve el snowboard en el backcountry como algo fácil. Al final parece que cualquiera puede hacer unos giros de polvo, o eso se piensa… ¿Cuáles son algunas de las ideas falsas que tiene la gente sobre el backcountry? ¿Cuál fue tu mayor sorpresa cuando empezaste a andar fuera de pistas?
Sobre todo, lo difícil que es llegar a la cima de la montaña con tu moto (al menos en Whistler). Cuando por fin llegas, estás tan cansada que no te apetece ni ripar. Ah, ¡y también lo difícil que es conseguir una buena foto haciendo un giro de polvo! De verdad, es algo muy difícil. El primer día sales al backcountry y el fotógrafo te dice: “Ey, hazme un slash justo allí”, y piensas: “¡Qué fácil! Puedes darlo por hecho”. Entonces llegas arriba del todo y ya no ves el punto exacto que te decía el fotógrafo porque hay un bulto convexo justo antes. De todos modos, decides dropear; invariablemente, te pasas de largo el sitio que tenías como blanco, intentas hacer un slash donde puedes y acabas sacando un giro 30 metros más abajo, en la sombra y sin nada de spray detrás tuyo… Entonces te sientes un perdedor y empiezas a respetar más a los ancianos que creías que ya no valían para nada.
Eres una de las pocas pros femeninas que no están filmando con una crew exclusivamente integrada por chicas. ¿Cómo es que te metiste en la crew de Absinthe? ¿Cómo fue filmar con ellos, comparado con las crews de chicas con las que has estado en años anteriores?
Básicamente les llamé y pregunté si podía filmar con ellos. Ya había filmado un poco con Jonaven (Moore) la temporada anterior y nos salió todo muy bien. Me gusta andar con tíos; siempre he ripado y filmado con hombres. ¡Aprendo tanto viéndoles andar! Pero a veces cuesta hacerte con un hueco y sacar tu mejor riding en el momento clave. Si Romain (de Marchi) quiere darle a un gap de 35 metros, tampoco voy a meterme en medio y decirles que vengan a filmarme saltando un pequeño cliff. Lo que hago es ayudarles a palear y esperar a que hayan acabado para buscar algo que me apetezca. Hay días en los que no le doy a nada; entonces resulta más divertido filmar con otra chica. Hace dos años estuve filmando todo el año con Victoria (Jealouse). Fue muy guay. Solo nosotras dos; cada día decidíamos juntas lo que queríamos filmar… Era bastante productivo, pero a veces encuentro que los tíos me hacen saltar cliffs o cornisas a los que nunca se me habría ocurrido darle si estuviera andando solo con chicas. Total, que cada situación tiene sus ventajas y desventajas…
De pequeña ¿tenías alguna rider femenina como ídolo?
La verdad es que no. Miraba algunas pelis de aquí y de allá, pero no tenía ninguna referencia especial. Los tíos que más me han influido son aquellos con los que andaba cada día en Whistler. Ellos representan lo que era guay para mí en aquel entonces. Hoy en día les sigo admirando, al igual que a grandes riders, como Nicolas, Gigi, Wolle, Devun, Jeremy Jones (Big Mountain)…
¿Qué opinas del calentamiento global?
¿Qué nos va a pasar? Es muy preocupante este tema…
Teniendo en cuenta que el snowboard de back country es el estilo de riding más perjudicial para el medio ambiente (sobre todo por los vehículos que se utilizan para acceder a él: aviones, helis, motos de nieve…), ¿sientes algún tipo de remordimiento? ¿Está bien promover este estilo de vida?
Odio tener que depender de motos y coches enormes o helis para poder filmar en backcountry. ¡Es tan difícil conseguir una sola toma en el snowboard! Desde luego, es una misión muy cara para
el medio ambiente, y soy consciente de mi impacto. Yo no tendría una moto de nieve si no la necesitara para mi carrera. Cuando estoy en el backcountry y veo a todos estos “slednecks” [Nota: flipados de las motos de nieve] haciendo sus movidas por allí, sin otro propósito que quemar gasolina, realmente no lo entiendo. En definitiva, soy muy consciente de ello, y la verdad es que es algo que no me gusta.
Lo que más me impresiona de tu riding es lo compuesta que te muestras cuando dropeas cornisas enormes o haces una línea muy heavy. ¿Qué importancia tiene el estilo para ti?
¿En serio? ¡Gracias! A mí me gusta ver a riders que tienen buen estilo, así que trato de cuidar el mío cuando estoy ripando. También me gusta asegurarme de que hago las cosas básicas bien hechas antes de empezar a rotar como una loca por todos los lados. Creo que es muy duro verte a ti mismo haciendo snowboard: te vuelves muy autocrítico y solo ves los errores que has cometido.
¿Te arrepientes de algo?
Intento no hacerlo. Lo único que puedo hacer es admitir que me he equivocado, seguir tirando adelante e intentar aprender de mis errores.
¿Qué opinas de la situación actual del snowboard femenino? ¿Hay suficiente respeto por parte de la industria hacia las chicas pro?
Esta es una pregunta difícil de responder. Las revistas y las marcas nos prestan más apoyo, pero creo que tenemos que currar mucho más para tener las mismas oportunidades que los hombres. Si no nos dan oportunidades, nunca podremos mejorar. Para mí ha sido bastante difícil conseguir filmar con una crew reconocida, porque nadie quiere tener que lidiar con una chica. Por otra parte, todas las productoras piensan que a nadie le interesa ver a una chica ripando. En definitiva, da igual cuánto te lo curres, pues siempre estás nadando contra corriente. Otra cosa es que, por más que te lo curres, nunca llegarás a ser tan buena como los mejores tíos, y eso no mola nada.
¿Cuál es la tendencia más tonta que has visto en el snowboard?
Vaqueros pitillos y ollies al flat. ¡Vaya tontería!
Si tuvieras que describirte con una sola palabra, ¿cuál sería?
Curiosa.
¿Cuáles son tus tres cosas preferidas para hacer con tu tabla de snowboard?
Sacar un ollie, planchar un cliff drop y, simplemente, andar en powder profundo.
Si te dijeran que solo te quedan 24 horas de vida, ¿qué harías en tu último día?
Me iría a Whistler con 50 cm de nieve fresca, cerraría la estación solo para mí y mis amigos y tendríamos una fiesta privada en la montaña que duraría todo el día. Luego una buena cena, copas y música por Wes Makepeace.
¿Qué te viene a la cabeza cuando menciono España? ¿Has estado alguna vez en los Pirineos?
¡Pienso en hombres latinos y en gente bailando salsa! Nunca he estado en los Pirineos, pero me encantaría conocerlos. Me encantaría visitar España, pues está en mi lista de lugares que quiero conocer. Me parece un país muy lindo, con gente feliz y amable, y muy buenas olas…
¿A qué aspiras?
Quiero ser feliz, seguir mis sueños y ser cada día mejor persona.
¿En qué piensas si te pregunto por el sentido de la vida?
En el amor, en estar contento, en aprender y en respetar a los demás.
¿Te gustaría decir algo más?
Sí, gracias por entrevistarme y gracias por importarte por mi riding y por lo que pienso. Asimismo, me gustaría dar las gracias a todos mis sponsors (Salomon, Nike, Anon, Da Kine, Eesa, Whistler/Blackcomb, Empire Boardshop) y a toda la gente que me ha ayudado a llegar hasta aquí. ¡Ciao!
“A mí me gusta ver a riders que tienen buen estilo”
“prefería quedarme en casa y aprender a hacer freeride como los chicos a los que admiraba.”
“Las lesiones son una parte importante del juego, creo que muchas de ellas sirven como lección”
“tenemos que currar mucho más para tener las mismas oportunidades que los hombres”
Texto: TAG. Fotos: Oli Gagnon.
Puedes ver la revista en su formato original en: www.snowplanetmag.com/revista







0 responses so far ↓
There are no comments yet...Kick things off by filling out the form below.
Leave a Comment