
Conozco a este cabrón desde hace 8 ó 9 años; en este momento es uno de mis mejores amigos. Julien es un rider de park y backcountry; le encantan los saltos grandes, con mucho tiempo en el aire, así como empinar el codo en el bar. También le encanta viajar, conocer lugares nuevos y gente interesante. Realmente, es un flipado por el snowboard; siempre sabe las últimas noticias sobre los riders y las marcas, y se traga absolutamente todas las pelis cada temporada. En la nieve está siempre motivado; busca dar lo mejor de sí y aprender mucho cada día. Le gusta planchar perfectamente sus trucos; si es preciso, intentará la misma maniobra diez veces hasta que logre clavarla. Espero que algún día puedas conocer a alguien tan especial como él en tu vida, tanto para lo bueno como para lo malo… ¡Te quiero, tío!
Pacôme Allouis
¿Qué hay, l’Arrog? ¿Cómo estás?
La verdad es que bastante bien… Preparado ya para el arranque de la temporada y para responder a todas tus increíbles preguntas. Esto ya está en marcha, mi querido Bourbouss, let’s go!
Déjanos saber alguna cosa más sobre ti: tu edad, tus hobbies, dónde vives…
Tengo 26 años y soy de Vienne, cerca de Lyon. La verdad es que no tengo un domicilio fijo. Digamos que mi casa son mis maletas, mi coche, la casa de mis padres y las de mis colegas cuando voy de okupa. Me encanta hacer montajes de vídeo, el cine, el fútbol, viajar, conocer gente nueva… y, claro, salir de fiesta con los amigos.
Antes de pasar a otras preguntas más formales, cuéntanos de dónde viene tu apodo, marca registrada: l’Arrog.
Sí, es verdad que todo el mundo me llama así desde hace años: L’Arrogant (‘El Arrogante’). De hecho, la historia empezó en Alpe d’Huez, cuando yo tenía solo 14 añitos y no me había agarrado un pedo en mi vida. Mi colega Elie me había llevado al apartamento que alquilaban todos los locals de la estación. Aquellos tíos eran mucho mayores que yo —tenían de veinte para arriba—, y yo no era todavía más que un cabroncete de mierda… En total, éramos como 10 ó 15 y jugábamos a la moneda: “le quarter”. El juego en cuestión consiste en apuntar a un vaso haciendo que la moneda rebote sobre la mesa y caiga en el vaso de los otros jugadores. Si se encesta, tienen que beber. Obviamente, el objetivo es que los otros terminen fatal. En pocas palabras: un juego pensado para beber, para muchas risas y que siempre resulta eficaz en cualquier tarde de fiesta. Después de unas cuantas copas empecé a pillar un pedo considerable y a comportarme como un auténtico coñazo con todo el mundo. Resumiendo: me pasé la tarde insultando al dueño de la casa. Como era lógico, al cabo de un rato empezó a tocarle las narices el que un pequeño capullo como yo me dedicara a dar tanto por culo y me lanzó un desafío. Puso el vaso en el otro extremo de la mesa y me dijo lo siguiente: “¿Ves esta moneda? Pues si consigo meterla en el vaso, te llamarás ‘l’Arrogant’ hasta el final de tus días”. Podéis adivinar lo que pasó… El cabrón metió la moneda, yo bebí y desde entonces me quedé con ese apodo… ¡Todo el mundo me llama “l’Arrogant”!
¿Cómo explicas ese desdoblamiento de personalidad?
Yo no lo llamaría exactamente desdoblamiento… pero, desde luego, se puede decir que llevo el apodo con dignidad, ¡sobre todo cuando estoy de fiesta y el alcohol corre a raudales! Para mí es todo o nada. Cuando decido salir, no es para tomarme una copa o dos, sino para disfrutar y divertirme a tope, a veces demasiado a tope… Me convierto en otra persona, aún más pirada, y como en realidad tampoco es que tenga mucho aguante, enseguida me pongo en plan: “Ole, ole”. Probablemente, soy un “party guy”, pero no hay que olvidar que, por encima de cualquier cosa, está el snowboard. ¡Amo el snowboard, tío!
Todos los que te conocen dicen lo mismo de ti: que siempre te acabas metiendo en marrones rarísimos. ¿Podrías contarnos la anécdota más insólita que hayas vivido, la situación más increíble?
Vaya, vaya, la pregunta trampa… La verdad es que es difícil contarte algo así… Bueno, hubo una vez en que, de repente, amanecimos perdidos con Pacôme en Oceanside, en las afueras de Los Ángeles (California), la mañana siguiente de una juerga con bastante alcohol. No teníamos la menor idea de dónde nos encontrábamos. De hecho, el día anterior habíamos ido con nuestros colegas a un bar de mexicanos en Encinitas… Después, unas mexicanas a lo Salma Hayek nos llevaron a otra fiesta… Te podría seguir dando detalles, pero el caso es que ¡fue una locura! No te imaginas la movida cuando, al día siguiente, nos despertamos en un guetto sin saber cómo habíamos ido a parar allí. ¡Qué ida de olla! También está la vez en que, también con Pacôme —sí, otra vez él—, nos quedamos tirados en el Air&Style; de eso hará ya cuatro o cinco años, cuando la competición todavía se celebraba en Austria, en Seefeld. Teníamos con nosotros todo el material de snowboard, porque habíamos podido hacer los entrenamientos con los otros riders antes de la competi, gracias a nuestro team manager Rene Hansen y, durante las clasificatorias, Chad Otterstrom y Frederik Sarvell se lesionaron. En un momento nos plantamos allí por la cara y le pedimos sus dorsales —lo que no le supuso mayor problema—. Fue entonces cuando hicimos la jam sesion de la competi ante de 15.000 personas. Una locura… ¡Psykopit total!
Ja ja ja. Además de ser todo un personaje, eres un snowboarder profesional. ¿Cómo y por qué comenzaste a surfear?
Me inicié en el snowboard en el Alpe d’Huez en 1990. De alguna manera, fue mi madre la que me obligó a hacer clases de snow, porque yo estaba harto de esquiar. Pensó que quizá eso me gustaría más y me motivaría para volver a la montaña. La verdad es que al principio lo odié. Tenía moratones por todas partes, me dolía el culo como nunca… ¡Pero después de tres días de pelearme con la tabla ya no pude pensar en otra cosa! Había encontrado mi don. Me acuerdo de que todavía tenía los pies muy pequeños para las botas de snowboard, así que me tenía que poner las de esquí en las fijaciones de la tabla… Un horror… ¡pero estaba feliz! Más tarde, a los catorce años, tuve mi primera tabla: una A-Snowboards David Vincent pro model, la tabla de mis sueños… ¡El día más feliz de mi vida! A los dieciséis pasé a estar patrocinado por Generics Snowboards (ahora es Head Snowboards) y después, a los 19, por Rossignol (había sido campeón júnior de Francia de big air aquel año). Sin embargo, apenas una temporada después, Burton me llamó y no lo dudé un segundo… De eso hace ahora siete años, los que llevo corriendo para Burton, ¡y diez para Smith! A ellos les debo mi trayectoria.
Paralelamente a tu trayectoria en el snowboard, estudiaste económicas en Annecy. ¿Por qué ser antes un snowboarder pro que un comercial de una marca de champú?
No tengo alma de comercial… ¡Lo odio! En primer lugar, me formé en el esquí porque eso me permitía seguir con mis estudios y también con el snowboard… Teníamos clases en verano y todo el invierno libre para practicar snow. Era perfecto. Para mí, era importante no dejar de estudiar porque no sé qué es lo que me deparará el futuro después del snowboard. Por lo menos tengo un mínimo de formación… ¡Pero ya se verá dónde me lleva!
Formas parte de una crew de pirados: los Psykopit. ¿Cuál es tu implicación en ese grupo de jóvenes?
Y, además, soy uno de los miembros fundadores de la crew, junto con otros cinco colegas, entre ellos Pacôme Allouis, Laurent “Pepe” Perraud (que se ocupa, junto conmigo, de la ropa de calle Psykopit) y Julien Joud (que ha producido todos los vídeos Psykopit con su productora, Lester Productions); así pues, soy lo que se dice un auténtico psykopit. El grupo existe desde 2001, año en que apareció nuestro primer vídeo.
Después, la familia ha crecido con la llegada de un grupo de riders increíbles del que forman parte Morgan Lefaucheur, Sylvain Bourbousson —¡mi colega subnormal que me está haciendo esta entrevista!—, Mathieu Crepel, Mimi Boissonnet, Remi Lamazouere, Arthur Longo y nuestra princesa: Anne-Flore Marxer. Somos, simplemente, un grupo de riders a los que les mola estar de risas y rular juntos. Nos conocemos todos muy bien; somos una especie de pequeña familia un poco alocada… ¡Estemos donde estemos es juntarnos y liarla! Resumiendo: ¡somos una panda de felices “desmelenaos”! Como ya te he dicho antes, me encargo junto con Pepe del streetwear Psykopit, y es algo increíble, porque la última colección ha sido bestial (échale un vistazo en www.psykopit.com). Así pues, me ocupo también un poco de las relaciones entre los riders y Pepe. Soy una especie de hermano mayor que siempre está dando regalos a sus hermanitos pequeños.
Con respecto a las pelis de Lester Productions, apareces en ellas como rider con secciones brutales y piradas de pinza muy serias. Pero es que, además, curras bastante en la parte de montaje. ¿Cuál es tu concepto y qué papel desempeñas en todo eso?
La verdad es que soy un auténtico pirado de los vídeos de snow. Para mí son una droga… Necesito verlos y tenerlos todos. ¡Es obligatorio! Por otra parte, en todo lo que tiene que ver con los vídeos Psykopit, siempre es un placer echar una mano a Djul en todo lo que sean montajes, dando ideas u ofreciendo cualquier otro tipo de ayuda. Incluso cuando las cosas se complican, algo que ocurre a veces, en el fondo estamos en nuestra salsa y, al final, siempre nos lo pasamos de miedo. Ya vamos por la cuarta temporada de vídeos y el de esta se llama “Fiasco” (www.lesterprod.com). Por lo que a mí respecta, no estoy lo que se dice demasiado orgulloso: no me quedó otra que sentarme a mirar en el park (en vez de darle) desde que me rompí la nariz, y no pude rular ni en febrero ni en marzo. Por eso he tenido que filmar en abril en Suiza, en mayo en Noruega y en junio en Estados Unidos (Mt. Hood). Digamos que, al final, he salvado la temporada como he podido y que el resultado es aceptable, pero puedo hacerlo y voy a hacerlo mucho mejor este nuevo año. Por último, en lo que respecta a los montajes de vídeos, ¡para mí es una auténtica pasión! Y todavía tengo cosas que aprender. En otro momento te haré un pequeño resumen, porque podría estar hablándote de esto durante horas.
¿Qué nos reservas para el año que viene?
¡Lo que te puedo adelantar es que habrá otro vídeo! Ahora bien, en cuanto al contenido, justamente en este momento estamos discutiéndolo. ¿Qué concepto? ¿Qué riders? ¿Qué dirección? Es difícil que la gente comprenda que ni somos una empresa de producción como Absinthe Films, ni contamos con sus medios. Julien está absolutamente solo para grabar, lo que a menudo es una movida, pues nunca sabe con quién se debe ir a filmar, y más teniendo en cuenta que todos los riders no rulan en las mismas estaciones, ni ¡claro! —lo que es aún peor— en los mismos países. ¡Está calentito el asunto! ¿A lo mejor se hará un vídeo sobre el tema de los viajes? A veces te preguntas cuáles son tus prioridades: si tener una buena parte en un vídeo o dedicarte a entrenar todo lo posible para obtener la mayor cantidad posible de puntos FIS y ganar los Juegos Olímpicos 2010… Mi prioridad, desde luego, es conseguir una buena parte en un vídeo brutal; es la meta de mi temporada. En cuanto a las competiciones, trato de participar en algunas etapas del TTR, incluso aunque no me considere en absoluto un competidor: es importante porque yo apoyo lo que hacen Drew, Kiwi y todo el equipo del TTR. Ellos representan la sensatez en el snowboard y para su futuro, y adaptan los eventos a las necesidades de los riders. Pero, en mi opinión, es sobre todo gracias a los vídeos que los riders más jóvenes se motivan para hacer snow; por lo menos, ¡ese fue mi caso! Por otra parte, las competis son siempre una buena razón para ver a todo el mundo y para… ¡hacer un poco el gamberro!

En tu opinión, ¿hacia dónde va el snowboard? Cada vez más y más riders acumulan más competiciones y vídeos. El mundillo está abatorrado; apenas dan abasto. ¿Crees que el snowboard se está profesionalizando?
Está claro que el snowboard es un trabajo a tiempo completo, pero, al mismo tiempo, ¡es el trabajo más bonito del mundo! El snowboard no podía hacer otra cosa que profesionalizarse; ¡era inevitable! En cuanto a si eso es bueno o malo, ¡solo el futuro nos lo podrá decir! En este momento los riders tienen un trabajo que les mantiene ocupados entre competición y competición el resto del año: las sesiones de fotos para sus sponsors, las sesiones para filmar su sección en los vídeos… Sí, el snowboard está empujando muy fuerte… ¡Estamos lejos de la época en que se podía comparar con el skate! Hoy en día el mundo del snow debe compararse con el del esquí. Como en los negocios y la política…, las cosas cambian, pero mientras haya un núcleo duro de gente a la que le mole, cualquier cosa es posible…
¿Todavía te lo pasas bien con esto?
Es precisamente de lo que te hablo: mientras haya riders y grupos de riders que se divierten sobre una tabla, la diversión nunca desaparecerá… ¡No nos vamos a volver viejos gilipollas de un día para otro! Para mí, al igual que para muchos otros riders, el snowboard es un verdadero modo de vida a tiempo completo.
En la última sesión de Hemsedal, solo cinco riders le dieron al bote de más de 30 metros. Tú formabas parte de la crew. ¿No te gustaría darle a módulos parecidos más a menudo?
Tengo que reconocer que aquello fue absolutamente increíble, ¡simplemente genial! Había que sobrevolar 34 metros de plano, lo que suponía un vuelo de 40 metros en total… Nos tiramos desde lo alto de una colina y después era todo recto hasta el kicker. Nada de derrapajes ni de giros; solo intentar coger el máximo de velocidad. Sin ninguna duda fue mi mejor sesión de la temporada. Ahora bien, si quieres que hablemos de técnica y trucos, tengo que decir que, cuando ves el nivel de los escandinavos en los últimos eventos en los que participé, me dije a mí mismo que todavía quedaba mucho por hacer. Y así es mejor, al menos no soy pasota. Sigo aprendiendo, todavía y siempre. Pero, en mi opinión, el estilo aún es más importante que la técnica. Es cierto que me flipan los grandes kickers y ese pequeño subidón de adrenalina que tan bien te viene en el momento en que te diriges a toda velocidad a un salto como el de Hemsedal. ¡Es la leche! Me mola bastante el park; puedo quedarme un mes en un snowpark dándole al mismo kicker todos los días sin cansarme nunca. En cuanto a los kickers de backcountry, todavía tengo mucho que aprender, y es justamente en esa dirección en la que quiero evolucionar. Tomo como ejemplo a algunos riders como Nico Droz, que es un verdadero pro en su forma de abordar el backcountry: acostarse pronto, levantarse pronto, buscar spots, caminar, patear, shapear… Su último proyecto ha sido el de sacar una parte de vídeo con trucos únicamente en terreno natural.
Treinta metros empiezan a ser muchos metros. ¿Piensas que hay algún límite? ¿Crees que podrías enfrentarte a un módulo aún más grande?
Quizá sí que exista algún límite. Hoy en día los riders tienen prácticamente el mismo nivel. Hace cinco años, si sabías hacer un cab 900, eras el rey del mundo, mientras que ahora eres solo un chaval que sabe rular bien. Cuando ves el nivel de los riders de la última Air&Style se te va la olla: ¡1260’s pa’ todos lados! Pero, sinceramente, espero que, en materia de rotación, las cosas se calmen un poco; de lo contrario, esto va a acabar pareciéndose al snowboard acrobático. ¡Youhouuuuu! Ahora lo que prima es la originalidad.
Por ejemplo, desde hace dos temporadas, los trucos de moda son las rotaciones con shifty y los rewind en las cuatro direcciones. Un chaval como Romain de Marchi traspasa los límites cada día, sabe adaptar todos sus trucos de parque al terreno natural con saltos de cuarenta metros; ese es el futuro.
La verdad es que viajas mucho gracias al snowboard. Ya has dado varias vueltas por el mundo. ¿Cuáles son los lugares de la Tierra en los que todavía no has estado y que te gustaría visitar?
Hace ya varias temporadas que tengo en mente hacer un viaje a la costa de Japón; me encantaría. Es un mundo completamente diferente al nuestro, desconcertante y realmente increíble en cuanto a la cultura. ¡Me encantaría visitar aquello!
Ya has estado alguna que otra vez en España, y creo que eres fan de ese país. ¿Qué es lo que tiene para que te guste tanto?
Ja, ja… ¡España es el país de mis sueños! Me gusta todo: la lengua, la fiesta, la cultura, las mujeres, el ambiente… Para mí España significa, sencillamente, ¡estar de vacaciones! Voy allí al menos tres veces al año, y cada vez es increíble… Hay una especie de atmósfera muy especial, reconfortante… ¡¡Me siento bien en España!! Unos colegas y yo hemos estado hablando de irnos a vivir a Barcelona un año, y… ¿por qué no? Barcelona es playa, noches de fiesta, skate, museos… ¡¡¡Es perfecto!!! Lo más alucinante de todo es que, no importa qué hora de la noche sea, siempre hay gente en las calles… La última vez que visité España estaba en casa de unos amigos en Madrid y decidimos salir a divertirnos al centro. Eran las cuatro de la mañana… y, cuando llegamos, todavía había miles de personas que se paseaban por las calles, tomaban copas en las terrazas, se divertían… Vaya, ¡que eso nunca lo verás en Francia! L’Espagne c’est festif…
Desde luego, no eres lo que se dice un rider vago. Además de hacer snow, escribes para la revista Snowsurf, haces de speaker en los grandes eventos (en los Mundiales de Snow, por ejemplo), coproduces los vídeos de Lester… y siempre acabas encontrando tiempo para irte de fiesta. ¿Todas estas actividades son para tener las espaldas cubiertas en un futuro o es que simplemente eres hiperactivo?
No soy hiperactivo. Lo que ocurre es que me encanta participar en todo aquello que pueda tener relación con el snowboard: presento las fiestas de Burton en Francia desde hace cuatro años; soy speaker de otros eventos importantes; escribo artículos para revistas de snowboard y de moda; como has dicho, coproduzco los vídeos Psykopit/Lester… y, dentro de muy poco, voy a presentar un programa de televisión sobre snowboard en la cadena Extreme Sports Channel… ¡Todas estas cosas están directamente vinculadas al snowboard! Es genial, y lo que está claro es que no me da tiempo a aburrirme. En lo que al futuro se refiere, ya se verá lo que pasa, pero sí que pienso en ello.
L’Arrog dentro de cinco años… ¿Qué es lo que ves? ¿Freerider, animador del “Club Med”, realizador en Hollywood…?
Dentro de cinco años, l’Arrog, probablemente, estará casado y vivirá en la costa española, cerca de Valencia, con su mujer y un pequeño y precioso bebé… Ja, ja … A no ser que… ¡Todo puede pasar en este tiempo!
Y dentro de diez años, ¿dónde estarás, compadre?
¡Esa es una buena pregunta! ¡Todavía no sé demasiado acerca de eso! Sin embargo, tampoco hace falta ponerse a pensar en ello ahora. Sin duda seré actor…, o quizá padre de familia. Tengo algunas dudas en este momento.
Y ahora viene la pregunta de respuesta libre: ¿hay algo de lo que te arrepientas?
La vida es demasiado bella y demasiado corta para arrepentirse de las cosas. Por eso, ¡disfrutad al máximo! ¡Vivid cada día como si fuera el último!
¿Quizá quiera usted formular algún agradecimiento, monsieur Haricot?
Quiero dar las gracias a mis padres y al resto de mi familia; a mis amigos y, particularmente, a mi colega Elie; a los Psykopit; a mis sponsors: Burton, Analog, Smith, Nixon, Circa, Landing, Wall Street skate shop, Extreme Sports Channel, Psykopit y Lester Productions; a mis amigos españoles Thomaz, Helena y Marc; a todos los fotógrafos que me han permitido tener esta entrevista, y a todas las personas que me han apoyado a lo largo de mi vida.
Texto: Sylvain Bourbousson. Fotos: Matthieu Georges, Vianney Tisseau, Jeff Curtes, Scalp, Eric Bergeri.
Puedes ver la revista en su formato original en: www.snowplanetmag.com/revista




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