Alfons Garcia, vida entre montañas

01 October 17
Autor: Redaccion

Entrevista: Antonio Kobau y Juan Aizpuru; Fotografía: Juan Aizpuru

Conocí a Alfons García un frío día de invierno en Val D´Aran, lugar dónde paso largas temporadas y dónde tengo la suerte de conocer a personas de esta calidad humana. Un reducido grupo de snowboarders con los que me había cruzado en la estación me llamaron por teléfono de madrugada para ir en busca de aventura… allí estaba Alfons marcando la diferencia, tanto en estilo como en actitud. Domina la montaña, conoce el terreno, lo analiza y encuentra las mejores líneas de descenso. Decidido y con determinación le pone imaginación y creatividad a cada descenso haciendo fácil lo difícil. Empezó una gran amistad que nos llevó, y sigue haciéndolo, juntos por el mundo; Pirineos, Alpes, Andes… actualmente Alfons reside en uno de los tantos hermosos pueblos de este valle, y compagina su tiempo trabajando con Landing Snowboard y viajando por Europa para conseguir buenos resultados en el circuito FWQ y conseguir mejores sensaciones. La vida le hizo una mala jugada con una grave enfermedad que le apartó de la montaña temporalmente y que superó en poco tiempo con grandes dosis de positividad y lucha. Hoy, Alfons es uno de los freeriders de snowboard más destacados en Europa, con las limitaciones de practicar un deporte de riesgo en la península. Un lugar con poca tradición. Vamos a conocerle un poco mejor…

Cuéntanos un poco sobre ti, edad, lugar de nacimiento, estado civil.

¿Te entrego mi DNI? (Risas). Tengo 28 años, nací en Barcelona y a los 15 años me fui al Valle de Arán a estudiar. Aquí empezó mi noviazgo, mi estado civil es este: amor por las montañas y casado con la nieve “powder”.

¿Cómo y cuándo empezaste a practicar snowboard? ¿Edad con la que empezaste, dónde, por qué y con quién?

Cuando llegué al Valle descubrí lo que realmente era el snowboard, teniendo las montañas al lado, al poco tiempo me di cuenta de dónde estaba de verdad, con el aliciente de que el año de mi llegada nevó muchísimo. Mi padre había trabajado aquí años atrás y yo quería estudiar un ciclo formativo deportivo. A los 17 empecé a trabajar en la hostelería para poder costearme los estudios de profesor de snowboard y poder vivir de la montaña y del snowboard. Mis primeros compañeros de piso eran todos esquiadores, así que me juntaba mucho un ambiente de esquí pero que no pudo con mis ansias de snowboard, como puedes comprobar…

¿Qué te ha dado el snowboard? ¿Qué esperas de él y cómo ves su evolución? ¿Qué opinión tienes de la situación del snowboard actual?

He conocido a grandes personas que ahora son mis mejores amigos hoy en día, he viajado, he conocido montañas increíbles y, sobre todo, me ha dado diversión, es como jugar toda la vida, es como no perder las ilusiones de un niño siendo un adulto con tu patio de recreo, las montañas y los amigos con los que juegas al aire libre. ¿Snowboard? ¿Evolución? ¿Actualidad? Solo estoy pensando en las próximas nevadas y los lugares por dónde quiero descender con mi tabla. Vaya dónde vaya el snowboard seguirá formando parte de mi, estoy bastante al margen de las tendencias.

Un nómada de las montañas suele tener compañeros de viaje ¿Con quién te gusta hacer snowboard? ¿Por qué? ¿En qué estaciones te podemos encontrar y con quién?

Campamento base en Val d´Aran. En la actualidad viajo por media Europa siguiendo el circuito FWQ, conociendo nuevos terrenos y muy buena gente. He hecho varias temporadas en Sudamérica. Me puedes encontrar generalmente fuera de pistas y disfrutando con los amigos con los que empecé de muy joven a hacer snowboard, personas que con pequeños gestos y miradas te entiendes en un segundo. Vincent, Miantxa, Javi, Héctor o Aran, están en mi vida y en grandes emociones compartidas.

¿Quién te iba a decir cuándo llegaste al Valle de Aran, con 15 años, que iba a ser tu hogar? Supongo que desde entonces habrás visto pasar a mucha gente temporada tras temporada. ¿Qué supone para ti el Valle, sus gentes y montañas? ¿Qué emociones te da este entorno maravilloso en el que te desenvuelves buscando el fuera pistas?

Suelo estar medio año aquí y otro medio viajando, aunque aquí es dónde se encuentran muchos de mis mejores amigos, “Home sweet home”. Muchas caras han pasado por aquí desde que llegué, pero los que vivimos como nómadas, nos acostumbramos a perder de vista a nuestros amigos durante temporadas o, a veces, para siempre… Quedan las conversaciones después de un apasionante día, cenas de cuchara… Pero lo que queda de verdad es algo que te hace cómplice de momentos únicos como son algunos descensos sobre nieve en polvo. En cuanto a las montañas, aquí tenemos el mejor terreno de la península y viajando me he dado cuenta que no tenemos mucho que envidiar de grandes lugares de Europa. Necesito vivir aquí, no me imagino en otro lugar… este lugar me da tranquilidad, estar al aire libre y en silencio me relaja antes de entrar en fase de “dulce nerviosismo” minutos antes de empezar una línea de descenso. Vivir aquí me hace mejor persona y me da la felicidad que tantas cosas me ha hecho superar la vida.

Tras una excursión única, con paseo equino incluido, nos adentramos en las canaletas surestes, la acción del viento durante días dejaba bonitas acumulaciones, y en el entorno que nos encontramos, nos dejaba con esta estampa con el lago Nahuel Huapi de fondo.

Tras casi media vida en este lugar de referencia del Pirineo, supongo que habrás tenido grandes lecciones de vida y no solo en lo deportivo. ¿Qué hace tan especial este lugar con respecto a otros de nuestra geografía?

El Valle de Aran naturalmente está en la vertiente norte del pirineo, dónde entran las mayores borrascas, o por lo menos aquí precipitan. Accesibilidad a un terreno para la práctica del freeride realmente increíble, dónde con pocos pasos llegas a valles y entornos distintos… La calidad de la nieve es única, sin duda. Hace un par de temporadas por tema de salud me quedé sin disfrutar del invierno en el valle, pero vine 3 días desde Barcelona, dónde me recibieron mis amigos y pude evadirme de todo (hospitales, quimioterapia, polución…) Disfruté de la montaña aún en mi fragilidad, dado que la nieve estaba en optimas condiciones y estar con los amigos me levantó mucho la moral. Este pequeño viaje me dio energía para seguir la lucha que tenia pendiente. Esos momentos quedaran en mi memoria para siempre. Ese año no hubo un solo día que no pensara en volver a las montañas y volver a casa.

El snowboard no es un deporte barato, y menos para los riders que os tenéis que mover de un lado para otro, así que ¿A qué te dedicas para poder costearte tus días de nieve? ¿Cómo están los patrocinadores a nivel nacional? Háblanos también de tu relación con Salomon Snowboards y cómo conociste a Igor Domínguez, una referencia de nuestro snowboard, muy conocido en estas tierras.

Como he dicho antes, empecé a trabajar en la hostelería para costearme todo esto y, poco a poco, dejándolo de lado para centrarme en lo que es mi pasión. Desde hace muchos años trabajo en Mombi surf-Landing, dónde doy clases de snowboard y hago de guía de freeride. Ya sabemos todos cómo está el snowboard en España, aunque, sin duda, mis sponsors me ayudan con el mejor material para deslizarme en condiciones. Éstos son: Salomón, Satorisan, Nattion, Freday wear y Antinatural. Cuando llegué, Igor Domínguez era un referente para cualquiera que hiciera snowboard en esos años, sabía que era un grande y tuve la suerte de coincidir con él durante el curso de profesor y conocerle mejor. Hoy es un placer que me ayude a seguir progresando con el mejor material de snowboard con Salomón y ser parte del equipo de Landing snowboard.

Producir buenas imágenes como deportista (fotos y videos) es casi obligatorio para mantener tu carrera deportiva… Internet, redes, medios impresos, etc. Todo aporta. ¿Los patrocinadores te exigen algo? ¿Cómo lo llevas? ¿Te pones metas o simplemente sales a disfrutar?

¡Disfrutar! Sí, eso me gusta mucho (risas). Como metas deportivas en el snowboard tengo las pruebas del FWQ, e intento viajar lo máximo para descubrir lugares nuevos de nieve. Mi relación con los sponsors es buena, ya que son todos muy cercanos, no hace falta hablar de las exigencias, es todo bastante fluido. Todos sabemos lo que tenemos que hacer, pero, sin duda, estar en competiciones y publicar en los medios o que te publiquen siempre ayuda a tener mejor relación.

Tu riding en la montaña es físico y explosivo, ¿Cómo te planteas tu futuro cuando esas cualidades ya no las puedas explotar en su máxima expresión?

Sé que mi riding tiene un poco esas características, pero creo que podré disfrutar de ello muchos años más. Para mí, la gran parte de todo eso está en la cabeza y en la fuerza mental. Estoy muy contento con la seguridad, confianza y visión que estoy adquiriendo con la experiencia. Si algo he aprendido es a disfrutar del presente, y más cuando he pasado por un difícil proceso. ¡Vaya preguntas más profundas que me hacéis (risas)! No suelo pensar a largo plazo, lo importante es ver nevar mañana.

Sabemos que eres un clásico aventurero del backcountry para todo en general (rocas grandes, canales, sitios con ambiente…) pero, ¿Qué camber y material utilizas para todo ello?

Como tu dices, soy un clásico y me gusta ir bien solido, botas, fijaciones y tablas duras y confortables con camber tradicional, de un tamaño considerable para flotar bien en el polvo, para andar bien en nieves cambiantes, planchar cómodo… He probado mucho para entender finalmente que lo clásico es el mío.

Normalmente estás siempre encima de una tabla, pero, cuando no, ¿Qué haces? Dónde te gusta estar, qué te gusta hacer, comer, otros deportes, hobbies ¿Con quién te mueves y dónde vives finalizado el día de invierno?

La verdad es que he hecho de todo… Si me cuadra en verano me escapo a Sudamérica a meterme en el invierno de nuevo, ese es el plan ideal. Aunque, sorprendentemente, este verano me lo pase jugando a volley playa y trabajando en un chiringuito playero. Me encanta el deporte, cualquier “juego” me sirve. También intento cuidarme físicamente, pero cuidarte es todo un arte, sobre todo en la ciudad… En definitiva, él los crea, ellos se juntan y el viento los amontona.

¿Cómo fue la temporada pasada para ti? ¿Qué sensaciones y planes tienes para ésta? ¿Unos deseos para este nuevo año 2017?

La temporada pasada la disfruté muchísimo, no fue un año de muchas nevadas, pero aun así le sacamos jugo ¡tuve tiempo para todo! competir, trabajar, disfrutar… En cuanto a competición, tengo buenas sensaciones, ya que estos años en el FWQ he adquirido mucha experiencia. Tengo la suerte de estar en una de las grandes escuelas del pirineo y trabajo no me falta. Con estas dos cosas ya zanjadas, solo me centro en lo que más me gusta, “jugar en la nieve con los colegas” y las producciones llegan solas con la motivación. Y más cuando cuentas también con amigos y fotógrafos muy activos.

¿Qué nivel de profesionalidad tienes con tu trabajo? Siendo deportista, ¿Te cuidas o haces algo especial para mantener tu riding a este nivel?

Intento estar siempre activo, aunque el gimnasio no es lo mío. Como un poco de todo, y no paro quieto. La pasión que tengo por el snowboard de montaña es mi mayor profesionalidad, la misma que me hace estar todos los días a pie de montaña por las mañanas, la misma que me hace trasnochar pensando en el día venidero y objetivos sobre cómo atacar la montaña… Incluso salir a altas horas de la madrugada para llegar a buena hora a una cima lejana. Ser quien soy me hace de algún modo profesional, supongo… Estoy todos los días desde bien temprano arriba y no se bien cómo llamarlo; ¿entreno?

¿Tienes algún rider que te haya hecho ver el snowboard de otra manera? Menciónanos dos de este país y dos extranjeros de los que consideres haber aprendido algo y por qué.

Nelson Domínguez (hermano de Igor) me causó respeto en ese sentido, le seguí de cerca cuando me formé como profesor de snowboard hace ya doce años. Él me transmitió mucho y me cogió por sorpresa todo lo que conocí viéndole a él; otros terrenos, otras sensaciones; velocidad, aire… Otro y gran compañero de batallas más de mi quinta es David Vicente. Desde que llegué aquí he podido progresar con él todos los días, es un motivado de la vida y encajamos a la perfección. Riders extranjeros hay varios, pero quizás los que más me alucinan son Xavier de la Rue, por la acidez de sus líneas, y Nicolas Müller, por la visión tan loca de leer el terreno y descenderlo.

Cuando tu empezabas, pocos chavales andaban en snowboard, ¿Con quién has evolucionado en tu carrera? ¿Quién te enseño esos truquillos para seguir en pie todos estos años y ser tu mejor maestro?

Agradezco esta pregunta porque hay muchos más de dos riders locales que me han enseñado mucho del snowboard de montaña; Cuando yo llegué aquí la huella ya estaba abierta por muchos grandes de los que me nutrí y absorbí lo mejor; caminar y deslizarme con ellos a diario ha sido la mejor escuela de snowboard que he podido tener. Podría mencionar desde los más míticos como: Lluc Navarro, Manu Palacios, Chani Vela, Javi Guimón, Konrad Linder, Javi Barro, Julian Sanllehy, Pepiño… Hasta con mis amigos del día a día hoy.

Como sucede a casi todos los freeriders, la competición no es lo más bonito, ni lo más cómodo, así que ¿Cómo te planteas la competición y como la vives?

La disfruto bastante y cuando sale bien aún más. Y sí, me considero competitivo, aunque no me guste reconocerlo, bastante nervioso también, ya que las competiciones de freeride son muy expresivas, te dejan explotar tu máxima capacidad…. Todo un ritual donde cuentan muchos factores; Nos juntamos un grupo de gente con la misma pasión por la nieve, observamos la misma montaña todos durante horas hasta que uno consigue ponerse en una situación lo mas parecida a lo que será la realidad visto desde arriba y durante el descenso, yo suelo elegir por instinto, pero elijo una línea por donde creo que me veré cómodo con mis capacidades. Teniendo mucho en cuenta las condiciones de la nieve (vital). Al día siguiente cada uno juega sus cartas, aunque para un freerider normalmente no es donde más se disfruta esperando tu turno, ya que las condiciones variantes de clima y montaña no son siempre las perfectas.

Argentina tiene un lugar especial en tu relación con el snowboard, cuéntanos un poco ¿Cómo son esas tierras andinas y a que se debe tanta devoción a ese lugar?

La primera vez fui solo con 18 años. Íbamos a ir un grupo de amigos, pero se echaron todos para atrás. Llevaba ahorrando todo el invierno para ir y yo sí que fui; pillé mucho polvo, gasté poco dinero… Fue un viaje de la bomba, el primer mes lo pasé en villa Langostura, un pueblecito donde me sentí como en casa desde el primer momento, ya que me acogió una familia que alquilaba habitaciones a trabajadores de la zona… En pocos días me conocían ya como el “Cata”, de catalán. Desde entonces se convirtió en un destino que frecuento mucho. Cada año he ido explorando rincones increíbles y el splitboard me ha permitido llegar a lugares recónditos

Seguro que tienes alguna anécdota que todos deberíamos saber. Sorpréndenos.

Alguna que otra; Varias noches me he perdido en la montaña y he tenido que pasar la noche allí… Una de ellas en Argentina, el verano pasado, me perdí con un vasco, un francés, un argentino y 2 caballos cargados hasta arriba de material de montaña snowboard y de fotografía. Perdidos en el medio de un bosque patagónico, ya oscureciendo y casi sin saber montar a caballo. No quedo otra que hacer un buen vivac, recargar agua y fuego en el bosque para preparar la noche, por suerte había leña de sobra para poder dormir y calentarse.

Por último, y quizás lo más importante como experiencia de vida, tuviste una dura pelea con la vida a causa de una enfermedad hace tres temporadas, ¿Qué te dio y que te quitó y qué has aprendido de todo ello?

Pues sí, hace unos años estuve enfermo, la verdad que fue un tramo de mi vida un poco agrio, luchando día a día contra esa horrible enfermedad. Por suerte, quitarme solo me quitó una temporada. Y darme buscando algo positivo, suficiente tiempo para pensar en mi persona. Dedicarme tiempo, creo que es una lección que tenía que pasar en la vida y me la preparó el destino. Me ha hecho darme cuenta del valor de las cosas que realmente son importantes; Desde el principio tenía fe ciega en que iba a salir de esta, solo había dos opciones, rendirte o luchar… y aquí estamos. Durante ese tiempo me di cuenta que tenía aun muchos objetivos por superar, muchas ganas de vivir y eché infinitamente de menos la montaña, mis amigos, y todo lo que me estaba esperando. Fue muy duro, pero aún me quedaban muchas cosas por hacer, esta motivación fue la que ayudó a superar el bache.

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