Life in White

15 April 15
Autor: Redaccion

Life in white / Texto y Photos by Laura Martínez Donet

Inaue adentrándose en su terreno favorito, los bosques de Baqueira

Nuestra mente siempre está pensando en blanco y aunque para la mayoría de la gente no tiene sentido, para los que amamos deslizarnos por la nieve es muy obvio.


Poco que decir. Gabriel, bosque. Austria

Hay quién no comprende este sentimiento, quién dice que la vida no puede reducirse a surfear laderas blancas e ir montaña abajo, pero los que sentimos esta pasión sabemos que eso sí puede ocurrir, porque para nosotros el Snowboard es oxígeno, gasolina que enciende nuestro motor biológico

El Snowboard no es un hobby, es nuestra vida, tu vida.


Furgo


Amigos en la carretera. Baqueira

No sabes exactamente cuando pero un día descubriste este sentimiento en tu interior.

Un sentimiento que te empuja a buscar la conexión con la naturaleza, a disfrutar de un mundo bañado de blanco y a moverte con un ritmo diferente, muy lejano al compás frenético que marca la sociedad actual en las grandes urbes. Te alejas de esta sociedad de usar y tirar, en la que no hay lugar para una vida contemplativa, una vida Slow Life, término que podríamos equiparar al Snowboard con “Slow Snow” y al que quise dar mi propio nombre: “Life in White”.

Life in White es un proyecto fotográfico que empezó hace tres años, con el afán de reflejar el movimiento “Slow Snow”, que dirige mi vida desde que era muy pequeña, y con el que quiero capturar la magia del mundo blanco que me rodea.


Carretera nevada en Austria

Como no podía ser de otra manera, el analógico ha de ser el cómo. La fotografía analógica va en concordancia con el tipo de Snowboard que buscaba. Al igual que éste, requiere mucho esfuerzo y tiempo, pero te premia de una manera muy especial. Piensas en la fotografía, la encuadras en tu cabeza, miras a través del objetivo y finalmente apretas… tras ese instante llega la larga espera hasta el revelado, y cuando ya la tienes, la disfrutas y observas como cuando ves la caída de los primeros copos de nieve.

Con mis fotografías quiero capturar esos momentos que a veces pasamos por alto; el brillo de la nieve, la luz, un giro… un momento que nunca más regresará.


Paisaje Split

Las recompensas no acostumbran a llegar sin esfuerzos, así que para captar captar esos momentos ha sido indispensable adentrarme en la montaña, buscar las palas perfectas, las que cuesta encontrar… y así, como muchos de vosotros, poder llegar a esa línea que has visto a lo lejos y que te ofrece romper la primera capa de nieve, haciendo una bajada única e irrepetible.

Dejar la zona de confort cuesta y en ocasiones nos incomoda, pero este sentir no se conforma con poco, cada vez te exige más y así es como aprendí a aprovechar al máximo las nevadas, buscando alternativas y aceptando que a veces los planes deben cambiar para encontrar el mejor powder. Es arriesgado dejar la montaña que conoces y adentrarte en otras desconocidas, pero ese esfuerzo te hace encontrar algo nuevo y que disfrutes mucho más.


En busca de nuevas bajadas


Las primeras nevadas con la estación aún cerrada. Astún

Así fue la “gran aventura” del año pasado, que compartí con mi compañero Gabriel Mojón… Llegamos a Austria, la cara norte de Los Alpes, descubrimos que no había nevado lo suficiente y decidimos coger los sacos de dormir, Google Maps y unas ganas enormes de splitear y nos adentramos en las montañas del lado Italiano, que recibió grandes nevadas, acumulando muchos metros de nieve.


Despertarse observando tu nueva zona de exploración

No hicimos tantas bajadas como de costumbre en nuestro “home resort”, hubo días muy duros en los que no encontramos nuestro lugar, pero la calidad de los descensos, todo aquello que conlleva buscar tu pala de nieve perdida entre montañas, lejos de estaciones de esquí y disfrutar de inclinaciones perfectas repletas de pillows en la máxima soledad valieron muchísimo la pena.

Atrevernos y ver la oportunidad donde hay una amenaza nos hizo encontrar tesoros. Ahora recordamos la temporada pasada, considerada por muchos como una de las peores, como una de las más apasionantes de nuestras vidas.


Todo esfuerzo tiene recompensa

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