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Mata Ne, El reportaje

05 March 18
Autor: Redaccion

Texto y fotos: Miquel Soler __

Jordi ya es parte del medio natural de Kiroro

Esta historia nace de un sueño: el afán por explorar las montañas nevadas del país del Sol Naciente. Tierra remota, cultura hermética y volcanes nevados. En nuestro sueño, imaginábamos como sería surcar litros y litros de nieve en polvo a lomos de nuestras tablas. Japón, además de ser la meca para todos los otakus del globo, los amantes del deporte alpino lo conocemos por sus leyendas y habladurías sobre las inexploradas montañas que allí se encuentran…tan lejanas y a la vez tan atrayentes. Cansados de tan sólo conocerlas de oídas, señalamos con el índice un punto en el mapa: Hokkaido, la isla más septentrional del territorio nipón, donde se encuentran las montañas más nevadas de todo el país.

Para realizar esta peregrinación a más de 10.000 km de casa, uno debe mentalizarse para un viaje largo y pesado, con alguna que otra escala entre aeropuertos. Por suerte, mi compañero y amigo de aventura fue el veterano y pionero rider Sergi Tarré, personaje entrañable a la par que peculiar. Así que después de años barruntando sobre este viaje y proyecto, decidimos embarcamos en un avión rumbo a las nieves samuráis en febrero de 2017.

Algo a tener en cuenta son las temperaturas, ya que estamos acostumbrados en nuestro país, a inviernos con temperaturas “altas” y en Japón suele situarse en valores considerablemente negativos, rondando los -10ºC y apenas llegando a los 0º hasta bien entrada la primavera, así que es recomendable, ropa térmica de calidad y algo ligera sin olvidarnos de nuestra tabla de “Powder”, a ser posible un buen fish direccional, pero mejor dejarse las tablas de freestyle en casa y calzarse una buena tabla dura y direccional porque a Japón se va a eso, a pillar nieve polvo.Japón es uno de esos lugares en los que desde que pones un pie dentro, te absorbe y cautiva en todos los sentidos: su cultura, su gastronomía, sus noches iluminadas con luces de neón; los supermercados con pasillos kilométricos llenos de fideos instantáneos, su gente tímida y educada a la vez, servicial y respetuosa, sus volcanes escondiendo el sol en los atardeceres… Y ahora viene lo mejor para el bolsillo; en invierno, en la actualidad no debes desembolsar gran cantidad de dinero para viajar hasta allí, por apenas 500€, puedes actualmente encontrar vuelos de ida y vuelta. En Japón puedes comer por unos 800¥ (unos 6€) y quedarte bien satisfecho, no es un lugar dónde debas gastarte mucho dinero. Además en estos lugares de nieve, la prioridad no es plantear un viaje de lujo pero sí uno de grandes nieves y descensos entre bosques de oro blanco.

¿Cómo llegamos hasta allí? Nos pusimos en contacto con Ski Japan, empresa especializada desde hace más de 20 años en planificar rutas de Snowboard, proporcionando desde packs familiares a aventuras individuales con un “powder gui- de”. Es algo recomendable ya que, en Japón, abundan las estaciones de ski y hay más de seiscientas en todo el país así que si no sabes donde ir exactamen- te, lo mejor es asesorarte. Si algo nos dio una muy buena impresión en las primeras horas, fue el trato recibido , su educación y espeto.

Jaume Pons de Indy FS en este gigante Pillow

Suto (nuestra persona de contacto dentro de la agencia) nos recomendó en función de nuestras fechas y climatología algunos lugares para visitar y disfrutar, así qué ese fue nuestro punto de partida sujeto a cambios, siempre pensando en las condiciones idóneas para surfear. El powder es el powder, y es lo que habíamos venido a buscar. Nada más llegar, alquilamos un vehículo con el que rodaríamos hasta cotas de unos 2000 metros. Algo que sorprende, ya que en Hokkaido no hay grandes alturas alpinas. Lo más complicado y divertido fue hacerse entender nada más llegar al aeropuerto, puesto que los japoneses hablan poco inglés. Hecho esto, pusimos rumbo hacia Kutchan, ciudad donde nos esperaban nuestros anfitriones. Como nunca se hace un trayecto del tirón, disfrutar de los cambios de paisaje y detenerse en cualquier lugar, o población por pequeña que sea, siempre se agradece.

En una de esas interrupciones y paradas en la ruta por carretera, paramos a cenar el famoso Ramen. Así que nos detuvimos en un lugar remoto y entramos en un amplio y vacío restaurante donde había una pequeña barra a la altura de la cintura y un olor peculiar a algo que llevaba un buen tiempo en cocción. Finalmente, probamos la más famosa sopa de fideos condimentada con carne de cerdo, huevo duro y alguna variante de fideos de soja y picante.

Proseguía el viaje por carreteras nevadas y pasadas las dos horas de trayecto lento y contemplativo, llegamos a la población de Kutchan, al norte del volcán Monte Yotei, a unos 50 kilómetros al oeste de Sapporo.

Allí nos encontramos con nuestros compañeros y anfitriones (Jaume, Charly, Jordi y Pol), amigos que hace un par de años decidieron cambiar los Pirineos por los volcanes nevados y que serían los encargados de acompañarnos en esta aventura japonesa. Confinados en lo que sería nuestro campo base (su apartamento) para las próximas semanas y un buen té en mano, nos pusimos a organizar la ruta. Sapporo Kokusai, Furano, Niseko, Sapporo Tiene, Kiroro. Ésta sería nuestra ruta para los siguientes 9 días.

El primer día después de “checkear” la previsión y tener todo el material en orden, decidimos poner rumbo hacia Sapporo Kokusai. De camino, era difícil no alucinar con las carreteras blancas y las inmensas paredes de nieve en los laterales, al llegar a la estación, la primera impresión, no fue la cantidad de nieve pero pensamos ¿Cómo el país de la Playstation, Nissan, Honda… y con una economía puntera en tecnología podía tener una estación con infraestructuras tan obsoletas?

Gigante method de Charly

Sapporo-Kokusai era una estación en dimensiones equiparable a la Molina en el Pirineo. Los forfaits en las estaciones suelen rondar los 4000¥. Lo bueno de Japón es que puedes comprar diferentes tipos de forfait: por horas, por bajadas, o el típico de día completo. Así puedes tener uno en función de tus necesidades.

Sin embargo, lo más importante para esquiar no eran los arrastres o el bar, sino la nieve, y aquí el país no defraudó. Después de una primera toma de contacto, las impresiones fueron geniales: nieve muy fresca, frío y un factor importante, nieve cada día, la justa para mejorar la bajada, ideal para disfrutar cada descenso como si fuera el primero…un sueño.

El primer día, el más emocionante, disfrutamos del powder hasta que las crecientes nevadas nos dificultaron la visión del terreno. Después de finalizar el primer día de “snow samurái”, tanto mi compañero Sergi como yo (mismo) no podíamos ocultar nuestra euforia con litros de nieve en los abrigos y una sonrisa de oreja a oreja. Todavía no nos creíamos la locura de cruzar medio planeta y surfear de manera solitaria y tranquila, en harmonía con un paisaje nevado, diferente y exótico. Aún así, nuestros amigos nos advirtieron que todavía no habíamos conocido el auténtico powder nipón. Nuestra ruta siguió hacia el Norte, hacia Furano, donde nos estaban esperando Scot y Tobey responsable de Marketing en El New Furano Prince Hotel, lugar donde nos alojamos, situado apenas a unos metros de la estación. Diríamos que es el mejor lugar dónde dormir ya que está anexado a la estación y tiene un servicio en el que no echas nada en falta. El personal de las estaciones sabía a lo que íbamos, nuestras ropas nos delataban, como las manoplas de Sergi de color rosa chicle, horribles, pero de calidad suprema.

Para los riders y esquiadores extremos, los japoneses hace tiempo que crearon lo que denominan “gates” que dan acceso a zonas de freeride en espacios controlados y libres de peligro de avalancha, aún así, es obligado llevar material de seguridad (arva, sonda y pala indispensables). Furano, igual que Niseko son estaciones más modernas y de mayor capacidad donde es fácil encontrarse a gente de otros lugares del planeta y sin duda de Occidente.

Así que proseguimos nuestra aventura dirigiéndonos a la estación más famosa del País, Niseko. Allí conocimos a nuestros amigos de Ski Japan: muy amables tanto Suto como Alister que nos invitaron a pasar un par de noches en uno de sus apartamentos en el centro del poblado. Niseko es una gran estación donde puedes encontrarte a personas de cualquier punto del mundo conectada por una multitud de telesillas prehistóricas. Con un gran descenso y unas condiciones de nieve en pista inmejorables.

BS indy de Jaume Pons saliendo de un pole jam natural.

Cuando ya solo quedaban tres días para concluir esta aventura, nos dirigimos hacia nuestro último destino, Kiroro. El lugar que recordaré el resto de mi vida. Allí encontré lo que fui a buscar, el famoso powder. Para ello sólo hizo falta recurrir a la esencia del backcountry: caminar. Kiroro parecía una reserva natural de powder, que se encontraba en todos lados . Recuerdo que no paraba de nevar, caían unos copos gigantes y la nieve no paraba de acumularse. Tras caminar unas tres horas, tuvimos un descanso de un par de minutos dentro de un bosque inundado de powder ¡qué gozada!

Si hay algún lugar que recomendaría, sin ninguna duda sería este spot, puedes hacerte las bajadas que has visto toda la vida en vídeos de acción con “pillows” gigantes con recepciones blandas como un cojín. Allí concluimos lo que fue nuestra aventura, descubriendo el mito que fuimos a buscar. La naturaleza inexplorada, una hospitalidad única por parte de sus gentes y sus montes. Un respeto por conservar impoluto ese tesoro. Después de todo, un viaje que seguramente repetiremos alguna otra vez, así que como decían los Japoneses, MATA NE (hasta la vista).

Powder slash de Jordi.

Cerramos este reportaje presentando brevemente algunas cosas que nos chiflan de los Nipones: su tecnología y algunos sonados inventos además de su comida, porque Japón es históricamente llamado “el país de los inventos” y muchos de ellos cambiaron y siguen cambiando nuestro estilo de vida y confort.

Tradición y tecnología punta hacen de este país una caja de sorpresas en continua evolución en ciencia, tecnología, gastronomía, automoción y transporte…

Aquí presentamos muy resumidamente algunas de sus últimas creaciones, inventos y tradiciones, para cerrar este reportaje con un “hasta la vista” porque ¡Japón es mucho más que montañas y bosques de ensueño llenos de Nieve! ¿Quien no se acuerda del niño inventor llamado Data que aparece en la famosa película Los Goonies, producida en el año 1985?

Calculadoras que revolucionaron nuestra forma de hacer los números, relojes calculadora también… mundo digital, coches de última generación como el nuevo Crossover X-Trail de Nissan con hasta siete plazas y tracción 4x4 de este fabricante originario de Yokohama y que te lleva por las más profundas nieves o incluso te acerca a los acantilados y las rocas en el mar con un invento tan peculiar como el “percebeiro shield” ¡sólo a ellos se les podía ocurrir!

Inventores de la antena Yagi-Uda, de la Micro SD y de tantas unidades de almacenamiento utilizadas a diario como base de nuestras operaciones y negocios.

Inventores también de la anestesia general para operaciones médicas que innumerables vidas han salvado, gatos de la suerte que tantas cosas buenas traen a Occidente, trenes bala, inventores de la robótica más avanzada, creadores de mascotas singulares, inspiradores de dibujos Manga y series infantiles de reconocimiento mundial, personajes, creatividad y fantasía… y una gastronomía sana, ligera y nutritiva para chuparse los palillos. ¡Eso y mucho más es Japón con su respetuosa población!

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